Hacia la Primera Comunión
NOS PREPARAMOS PARA RECIBIR
A JESÚS EUCARISTÍA
En catequesis leímos y reflexionamos el texto de Juan 6, 1 – 15 que narra la Multiplicación de los Panes. Pudimos ver a Jesús sensible a las necesidades de las personas que lo seguían respondiendo con acciones concretas. Jesús que, para dar respuesta, es capaz de tomar 5 panes y 2 peces que un niño decide compartir con el Maestro. Era todo lo que ese niño tenía para sobrevivir ese día con su familia: lo dio todo. Y con eso Jesús hizo “el” milagro: multiplicó la grandeza del corazón de un niño para compartir su propia vida. Con esos 5 panes Jesús respondió a las necesidades de la multitud: calmó el hambre de miles de personas, sosegó el cansancio de quienes lo seguían bajo el sol de toda una jornada, suavizó sus angustias, curó a los enfermos, les regaló a todos palabras de esperanza y de vida. Todo con solo 5 panes de un niño generoso.
Nosotros también quisimos hacer experiencia de preparar nuestro propio pan y compartirlo con otros. Con paciencia mezclamos los ingredientes y amasamos juntos la masa suave para regalar a nuestros compañeros, maestros y familiares un pan tierno y delicioso hecho por nuestras manos.
Lo mismo hace Jesús en la Eucaristía. En un pequeño trozo de pan se multiplica y se entrega a nosotros para darnos esperanza, vida, paz, alegría, amor. Se une a nosotros y nos regala su propia vida.
Como Jesús estamos llamados a multiplicar nuestra vida y compartir los valores de la Eucaristía con aquellos que más necesitan comenzando con nuestros prójimos, con aquellos que viven a diario junto a nosotros: con el compañero que se encuentra solo y triste, con la compañera con la que nadie quiere jugar, con papá o mamá cansados de todo un día de trabajo o preocupados por hacer lo mejor para su familia, con aquel que golpea nuestra puerta necesitado de un alimento, con aquel compañero que le cuesta entender un tema de las materias o con aquel que se enfermó y no pudo asistir a la escuela, con aquellos que pasan a nuestro lado necesitados de esperanza, alegría, paz, amor.
Como Jesús estamos llamados a ser pan para los que más necesitan, estamos llamados a ser “NIÑOS EUCARÍSTICOS, NIÑOS SOLIDARIOS”.

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